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Artículo escrito por la periodista agroalimentaria Carmen Carbonell
La agenda 2030 marca buena parte de los cambios normativos de la Unión Europea, pero para llegar hasta esa fecha tenemos que pasar por 2025. Muchos son los que miran el calendario del año próximo pensando en los cambios legislativos y las nuevas medidas a las que tendrán que hacer frente. Con la vista puesta en el 1 de enero de 2025, veamos algunos temas fundamentales a los que se tendrá que hacer frente para el próximo año:
A partir de 2025, el Plan Estratégico de la PAC (PEPAC) introduce varias medidas importantes, dentro de la llamada “condicionalidad reforzada”. No son pocas ni menores, porque los beneficiarios han de cumplirlas si quieren seguir percibiendo ayudas. Hablamos de las Buenas Condiciones Agrícolas y Medioambientales (BCAM), y de otras obligaciones derivadas de la normativa de la UE, denominados Requisitos Legales de Gestión (RLG).
En primer lugar, cabe resaltar que se dice que la PAC 2023-2027 es la más verde de todas las políticas agrarias, porque indudablemente el foco se ha puesto en la sostenibilidad medioambiental. La clave está en los cambios de las BCAM 5, 6, 7 y 8, que resumimos aquí:
La última modificación para el 1 de enero de 2025 dice que el cuaderno digital de explotación pasa a ser voluntario. Sin embargo, continúa siendo obligatorio el cuaderno de explotación (el CUE, clásico cuaderno de campo), en soporte físico. Si bien cada vez es más habitual tenerlo informatizado (aunque sea con una hoja de cálculo o un documento online) el gran salto a la completa digitalización será más adelante. Estos matices en la implantación de la digitalización completa también vienen motivados por los procesos del Kit Digital, cuyo plazo para solicitar la ayuda está abierto hasta el 31 de diciembre de 2024.
Para terminar, un apunte sobre el Reglamento EUDR aprobado en 2023, y que tiene como objetivo luchar contra la deforestación. Pues bien, el Reglamento de Deforestación de la UE entró en vigor el 29 de junio de 2023, pero sus disposiciones se posponen al año que viene, a 2025. Los que se estaban preparando para el 30 de diciembre de 2024, tienen que ver que ahora se aplaza el plan un año más.
Esto, lógicamente, afecta de lleno a todos aquellos que importan proteaginosas como la soja, cacao, madera… incluso ganado. Los fabricantes de piensos, ganaderos y manufacturadores critican la incertidumbre en la que se sume el sector.
Y para los propietarios de explotaciones ganaderas: la obligación de asignar un veterinario, prevista para 2024, se pospone hasta junio de 2025. También el Plan de Bienestar Animal se extiende hasta 2027. Durante este período, el Ministerio de Agricultura aprovechará esta prórroga para aclarar algunos asuntos como la necesidad de permitir la salida al exterior de las vacas en establos, porque aún no está claro.
En definitiva: la política de flexibilización de determinadas normativas que entran en vigor el 1 de enero de 2025 tiene una cara y una cruz: alivian a quienes veían muy ajustados los plazos, y por otro genera un ambiente de desasosiego para quienes no saben qué fecha marcar en rojo en el calendario.
Periodista Agroalimentaria
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