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Artículo escrito por la periodista agroalimentaria y presidenta de APAE Elisa Plumed
En enero de 2023 entró en vigor la nueva Política Agraria Común, conocida como PAC 2023-2027, una de las que más tiempo ha tardado en gestarse (unos seis años) y una de las que menos tiempo se va a aplicar, ya que cuando empezó a caminar, en Bruselas ya se estaban poniendo los primeros ladrillos de la que retomará su testigo a partir de 2027.
La actual PAC, -que en 2022 cumplió 60 años de existencia en la Unión Europea-, es continuista porque mantiene varios de los principios que la inspiraron como:
Asimismo, la actual PAC sigue siendo una parte importante del presupuesto de la Unión Europea (un 33%), por lo que le cuesta a cada ciudadano unos 0,31 euros al día (113,15 €/año). Sin embargo, varias voces son las que califican la PAC 2023-2027 como una de las más rompedoras, comparándola, en este sentido, con la Reforma McSharry de 1992, que supuso un giro total de las ayudas.
Entre las nuevas medidas que presenta la PAC 2023-2027, las más destacadas son las siguientes:
Aunque la Política Agraria Común mantiene parte de su esencia de 1962, a partir de 2023 cambia su sistema de gestión. Así, en lugar de establecer unas medidas comunes para todos los estados miembros, las modifica por nueve objetivos específicos que tienen que cumplir todos los estados. Dichos objetivos son:
A estos nueve objetivos hay que añadir uno más que es horizontal: modernizar el sector agrario a través de la digitalización. Empresas como Corteva se posicionan como imprescindibles para lograr estos objetivos gracias a la facilitación de servicios como GranularLink y Pioneer 360, que brinda a los agricultores herramientas para ayudarles a gestionar su explotación.
Como cada estado miembro que forma parte de la Unión Europea tiene su propia situación e idiosincrasia, la Comisión Europea ha decidido que a partir de 2023 cada país elabore un Plan Estratégico de la PAC (PEPAC) que plasme qué medidas va a llevar a cabo para cumplir con esos diez objetivos. En ese PEPAC se incluyen los dos pilares tradicionales de la PAC: el primero, que hace referencia a las ayudas directas a la agricultura y el segundo pilar, que se centra en medidas de estructuras agrarias y desarrollo rural.
(Acceso al resumen del PEPAC español aprobado por la Comisión Europea).
Puede ser perceptor de las ayudas de la Política Agraria Común quien sea agricultor/a activo, y por tanto, ser titular de una explotación agraria y asumir el riesgo de la actividad agraria que se desarrolle en la misma. Además, para ser agricultor/a activo también hay que cumplir alguna de las siguientes condiciones:
La condicionalidad o remuneración por aplicar unas buenas prácticas agrarias y ambientales con el fin de reducir el impacto de la agricultura y la ganadería en el medio ambiente y en el clima, es un concepto que surgió en la primera PAC del siglo XXI, conocida como Agenda 2000. Posteriormente, en la reforma de PAC 2014-2020 se vio reforzada con el “Greening” y a partir de 2023, ya no es opcional, sino que la condicionalidad es obligatoria para recibir las ayudas directas de la PAC. Para cumplir con la condicionalidad es necesario llevar a cabo los 11 Requisitos Legales de Gestión (RLG) y las 10 Buenas Condiciones Agrícolas y Medioambientales (BCAM).
Además de la condicionalidad ambiental, la PAC 2023-2027 incluirá una nueva condicionalidad social, de manera que a partir de 2024 se exigirá a los agricultores que para recibir las ayudas deberán cumplir una serie de medidas que garanticen el bienestar y la seguridad de los trabajadores que tengan en la explotación agraria.
Posiblemente, la figura más novedosa y la que más quebraderos de cabeza ha causado son los ecorregímenes (anteriormente, ecoesquemas) son unas ayudas que se abonarán a los agricultores y ganaderos que cumplan, de forma voluntaria, con unos compromisos beneficiosos para el clima y el medio ambiente. El porcentaje de estas ayudas que se pagan a través de los ecorregímenes supone un 23% de las ayudas directas, por lo que, si un agricultor quiere recibir la cantidad de años anteriores, deberá acogerse y cumplir alguno de ellos. Los ecorregímenes son unas prácticas concretas cuyo objetivo es o potenciar la agricultura baja en carbono o la agroecología, a través de siete medidas.
Por otra parte, las ayudas acopladas o asociadas (aquellas que se conceden por la realización de un determinado cultivo o por el mantenimiento de un tipo de ganado) se mantienen para sectores o explotaciones vulnerables desde el punto de vista social y económico, (este es el caso de la producción de ganado vacuno, ovino y caprino, frutos secos en secano, la producción sostenible de tomate de industria, remolacha, arroz y leguminosas, olivar de alto valor ambiental o producción tradicional de la uva pasa).
Asimismo, se mantienen las ayudas destinadas a la incorporación de jóvenes y de mujeres, y en el caso de estas últimas, por primera vez, se incorpora el enfoque de género entre los objetivos principales de la PAC.
El objetivo transversal de la PAC de modernizar, innovar y digitalizar el sector agrario se llevará a cabo de diversas formas (que no están exentas de ciertas polémicas). En primer lugar, el cuaderno agrario que cada agricultor o ganadero debe cumplimentar pasará a ser digital, de manera que quede registrado de forma online todo lo que se lleva a cabo en cada explotación. Asimismo, también se pretende impulsar en cada comunidad autónoma un Registro de Explotaciones Agrícolas (REA) donde quedará registrada cada explotación con lo que produce.
A un nivel superior, integrando los datos de los cuadernos agrarios digitales, los de los diferentes REAS y otras bases de datos que se refieran al sector agrario, se pretende crear un Sistema de Información de Explotaciones Agrícolas y Ganaderas (SIEX) cuyo objetivo es contar con un gran compendio de datos que ayude a saber si se está realizando una correcta gestión de las políticas agrarias, y por tanto, cumpliendo con los objetivos marcados en la PAC 2023-2027 desde la Unión Europea, al tiempo que también se quieren simplificar los trámites de los agricultores con la Administración.
Las nueva PAC 2023-2027, con su nueva estructura de gestión y su arquitectura ambiental pretende, en primer lugar, alcanzar unos objetivos ambientales que no ha visto cumplidos con las anteriores reformas. A ello hay que sumar los objetivos políticos que se ha marcado la actual Comisión Europea dirigida Úrsula Von der Leyen, concretados en el Green Deal y en las estrategias del “Campo a la mesa” (“Farm to Fork”) y Biodiversidad 2030, y que sin duda, han teñido más de verde una Política Agraria Común que desde inicios de siglo XXI es cada vez más ambiental.
Periodista Agroalimentaria y presidenta de APAE
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