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Escrito por Alejandro Toquero, periodista agroalimentario
El proyecto de innovación Maíz Sostenible lleva más de un año de actividad desde que a principios de 2021 echó a andar. Pocos meses después se formó el grupo operativo que ha desarrollado su trabajo con un objetivo fundamental: mejorar la sostenibilidad ambiental y la rentabilidad del cultivo de maíz en España. Los primeros datos que se manejan tras este año de actividad apuntan en la dirección de que en las parcelas experimentales se han conseguido reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y que es posible avanzar hacia un nuevo modelo de agricultura de precisión.
Vertex Bioenergy es la empresa que promueve y lidera el proyecto, además de la responsable de la formación del grupo operativo. En el proyecto también participan la Universidad de Sevilla (Grupo Investigación Smart Biosystems Lab), el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (TACyL), Corteva Agriscience, TimacAGRO España, Control Union WG Spain (CU Spain), Grupo AN, Artica Ingeniería e Innovación (artica+i), el Centro de Investigaciones Energéticas Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT), la Asociación Española del Bioetanol (BIO-E) y la Confederación Española de Fabricantes de Alimentos Compuestos para animales (CESFAC).
Todo el sector está involucrado en esta iniciativa, que cuenta con un presupuesto de 538.155,64 euros y con la cofinanciación en un 80% por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER) de la Unión Europea y en un 20% por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) a través de la Dirección General de desarrollo Rural, Innovación y Formación Agroalimentaria (DGDRIFA), en el marco del Programa Nacional de Desarrollo Rural 2014- 2020.
El trabajo desarrollado y el que se lleve a cabo hasta 2023 debería concretarse en lograr la primera certificación nacional de la producción sostenible de este cultivo. Lo que se busca con este certificado es incrementar su productividad, facilitar su adaptación y mejorar su resiliencia ante el previsible impacto del cambio climático, reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero.
A falta de una medición consensuada, el valor que se fija para estas emisiones es incluso peor que el establecido por defecto “restando de esta forma competitividad al maíz español desde el punto de vista de la sostenibilidad”, comenta Antonio López-Perales, director de Calidad, Medio Ambiente y Sostenibilidad de Vertex Bioenergy, la productora líder de bioetanol en España y Francia. Este combustible reduce de manera significativa las emisiones de CO2 respecto de la gasolina, contribuyendo de esta forma a la mejora del medio ambiente. El maíz es una de las principales materias primas utilizadas para la producción de etanol como biocarburante.
Para el responsable de Calidad Ambiental de Vertex, “en el cálculo del ciclo de vida completo del etanol contribuye de una forma muy importante el maíz desde su cultivo. La sostenibilidad del maíz español, entendida como la optimización de las emisiones de gases de efecto invernadero en el cultivo, es fundamental para la competitividad con respecto al maíz de otros orígenes, ya que tendrán preferencia en los mercados aquellos cultivos más sostenibles”.
En esa batalla, por lo tanto, se halla inmerso el grupo operativo, que entre sus objetivos, según Antonio López-Perales, “también busca tener una menor dependencia energética del exterior”.
El proceso de obtención de resultados exige conocer la situación técnico-económica del sector del maíz, detectando riesgos y oportunidades frente al cambio climático. También, la implantación de un Protocolo de Técnicas de Agricultura de Precisión (PTAP) para el cultivo sostenible. En este último punto, los trabajos desarrollados hasta ahora se centran en dos tecnologías que han llegado para quedarse: las destinadas a la observación de la tierra (OT) y los sistemas de posicionamiento global (GNSS). Ambas se erigen en herramientas fundamentales para optimizar la toma de decisiones en el cultivo y, también, para determinar con precisión la huella de carbono a la hora de certificar su sostenibilidad ambiental.
El profesor Manuel Pérez, de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica de la Universidad de Sevilla, es el responsable técnico del proyecto, el que coordina y supervisa el trabajo de campo que se está llevando a cabo en cultivos de Castilla y León, Extremadura y Andalucía, y ahora también en Navarra y Aragón.
Manuel Pérez describe de una forma gráfica las actividades realizadas hasta ahora: “En primer lugar, conocer en profundidad la variedad de las parcelas y el trabajo convencional que se realiza en ellas; qué zonas son mejores que otras a través de los satélites para, en función de ese conocimiento, poner una densidad de siembra mayor o menor”. Y hacer algo parecido con los fertilizantes. A partir de ahí, realizar la cosecha con monitor de rendimiento, “que es la manifestación más clara de lo que ha pasado en cada parcela”.
En definitiva, prosigue el responsable técnico, “lo que estamos buscando es llevar la agricultura de precisión al cultivo del maíz”. A su juicio, es una tarea en la queda mucho por hacer porque “en España tan solo un 4% o un 5% de la agricultura se basa en estas tecnologías”.
Los resultados de este primer año de trabajo confirman su buen hacer. Siguiendo este protocolo, los valores de las emisiones de gases de efecto invernadero “son menores que las estimaciones convencionales que se venían haciendo del cultivo del maíz en España”, señala Manuel Pérez. Su compañero de Vertex Bioenergy apunta a que “los ensayos realizados hasta la fecha muestran valores de ahorro de entre un 30% y un 40% en este tipo de emisiones; unos datos realmente positivos”.
“Lo que está claro es que con las investigaciones realizadas somos capaces de reducir la huella de carbono en el cultivo de maíz”, explica el responsable técnico. Por ello, a partir de la obtención de resultados definitivos el año que viene, “lo ideal sería continuar con una formación explícita dirigida al sector agrícola”.
En definitiva, los agricultores españoles van a tener pronto esa deseada certificación de producción sostenible. Esta vara de medir les permitirá diferenciarse competitivamente de otros países que, actualmente, están mejor posicionados en el mercado nacional e internacional.
Pero lo verdaderamente importante es el paso que habrá que dar cuando concluya el trabajo de este proyecto de innovación: la formación de los agricultores en el uso de las nuevas tecnologías y su aplicación en las parcelas. En el momento en que eso se produzca, el círculo se habrá cerrado completamente.
Periodista Agroalimentario
Actuación con una inversión total de 538.155,64 euros, cofinanciada en un 80% por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER) de la Unión Europea y en un 20% por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación a través de la Dirección General de desarrollo Rural, Innovación y Formación Agroalimentaria (DGDRIFA), en el marco del Programa Nacional de Desarrollo Rural 2014-2020
Información de interés:
Responsable del contenido: Socios beneficiarios del grupo operativo
Autoridad de Gestión encargada de de aplicación de la ayuda FEADER: Dirección General de Desarrollo Rural, Innovación y Formación Agroalimentaria (DGDRIFA)
Responsable de FEADER en la Comisión Europea: Alimentos, Agricultura y Pesca
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